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PASOS DE LA PROCESIÓN

Entrada de Jesús en Jerusalén

Este paso es llevado por dieciséis entunicados. Fue incluido en la procesión el año 1963, procedente de los talleres de Arte Cristiano de Olot. Procesiona también el Domingo de Ramos.

Representa la entrada de Jesús en Jerusalén, montado en una borriquilla, bendiciendo a la multitud y rodeado de palmas.

La Última Cena

Este paso fue adquirido en 1967 por un grupo de personas pertenecientes al gremio de la construcción. Representa a Jesús con los doce apóstoles en la última cena. Entre los discípulos destaca la figura de Judas que, con el rostro atormentado, le da la espalda a Jesús, a diferencia del resto, que orientan su mirada hacia el Maestro.

Es portado por treinta personas, debido a su enorme peso: ¡.1050 kilos! Por ello, la Hermandad está estudiando la forma de aligerarlo unos 300 kilos.

Oración en el Huerto

Durante muchos años este Paso ha sido uno de los más curiosos de la Procesión. Estaba compuesto solamente por la figura de Jesús, junto a un olivo cargado de dulces y frutos del campo de Corella.


​Actualmente es portado por dieciséis entunicados tras su renovación en 1983, en la que se incorporaron, además, un ángel y dos apóstoles. Las cabezas de las tres imágenes centrales datan del siglo XVII, y fueron restauradas en 2022.


Representa el momento en que Jesús se prepara, a través de la oración, para el sacrificio y un ángel se le aparece para reconfortarlo.

Cristo atado a la columna

Este Paso es portado por 16 entunicados. En origen estaba constituido únicamente por la figura de Cristo atado a la columna. Su actual configuración data de 1973, cuando se colocaron las nuevas andas, procedentes de la Procesión de San Sebastián.


Representa el momento en que Jesús es atado a una columna para ser flagelado antes de la Crucifixión. Entre el grupo de figuras, sobresale la magnífica talla de Cristo, una imagen de mediados del siglo XVII, que fue atribuida al vallisoletano Gregorio Fernández. Sin embargo, es mucho más probable que se deba al escultor navarro Juan de Biniés, que tiene obras en varios pueblos de la Ribera.

Ecce Homo

Este Paso es portado por 16 entunicados y plasma el momento en que Pilatos presenta a Jesús al pueblo (Ecce Homo, es decir, he aquí el hombre). Con el gesto de Pilatos lavándose las manos se alude a sus famosas palabras, “Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis”.

Cruz a cuestas

Procede de la procesión de San Sebastián y fue adquirido en el año 1973. Debido a su notable peso, unos 900 kilos, es portado por treinta entunicados.


Representa el momento en que Cristo, camino de su crucifixión, se encuentra con la Virgen María. Jesús clava la mirada en su madre, la mujer de la que viene y a la que algún día va a volver.

La Verónica

Escena que simboliza el momento en que La Verónica, valiente mujer, atraviesa la fila de soldados romanos que cercan a Jesús para tenderle al Nazareno su paño blanco. Tras enjugarle el rostro sudoroso y ensangrentado, descubre, impertérrita, que en ese lienzo ha quedado grabada la Faz del Señor.


Según la etimología popular, el nombre de la mujer ya auguraba el milagro, debido a una hipótesis seguramente incorrecta que sostiene que el nombre de Verónica proviene del adjetivo latino VERUS (“verdadero”) y el sustantivo griego εἰκών (“imagen”).
También en la Procesión de Corella de Viernes Santo, este encuentro es teatralizado por figuras vivientes en el crucero.

Curiosamente, en tauromaquia se le llama verónica a la suerte fundamental en que el torero, sosteniendo con ambas manos el capote, cita al toro, puesto que originalmente este lance se ejecutaba de frente, y requería una postura similar a la de aquella mujer que en el viacrucis tendió su paño a Cristo.

Cristo agonizante

Este Paso de Cristo crucificado, ya despojado de sus vestiduras y agonizante, fue incorporado a la Procesión en 1960.


​Procesiona también el Martes Santo en el tradicional Vía Crucis que recorre las calles céntricas de Corella.

Cristo crucificado

​Escena en que Cristo, ya muerto en la Cruz, es contemplado en doloroso éxtasis por la Virgen y San Juan, completando así el clásico calvario.


La imagen de Jesús fue tallada por el escultor Juan de Biniés en el siglo XVII.

El descendimiento

La Virgen sostiene sobre sus rodillas el cuerpo muerto de su Hijo, al modo de una Piedad, mientras las figuras arrodilladas de Nicodemo y José de Arimatea contemplan la escena. Destaca la figura del Cristo muerto, de gran patetismo, que revela a un artista de buena mano.


El grupo fue encargado, en 1710, por la Hermandad conocida como de Caridad y Amistad de los Dolores, y a la que sólo podían pertenecer siete hombres en memoria de los Siete Dolores de la Virgen.

El Santo Sepulcro

Sobre las andas, decoradas con las escenas de la Pasión y llevadas actualmente por 16 entunicados, va colocado el cuerpo yacente de Cristo, imagen articulada de gran realismo. Es obra del escultor riojano Pedro Sanz de Ribaflecha (1655).

Incorporado a la Procesión en 1943, en la actualidad es el protagonista del acto del traslado a la iglesia del Rosario, desde donde procesionará.

La Soledad

El Paso último es la imagen de la Soledad, o la Virgen Dolorosa, que ha creado ejemplos inolvidables en tantas procesiones de toda España. La de Corella, que sale en la actualidad con rico manto bordado, bajo palio y bien enmarcada en flores y luces, es una obra reciente de producción local. Aunque realizada con acierto y cariño, no alcanza el valor artístico y emotivo de la que está en San Miguel, al pie de la cruz con el Cristo de Ribaflecha, quien talló su cara y manos, a la vez que el Crucificado, en 1655. El contrato decía que se comprometía a hacer con la debida forma “el Cuerpo de Cristo Nuestro Señor y pies y manos y rostro de la Santísima Virgen”, por lo que cobraría 26 ducados. Bien valdría la pena restaurar y recuperar esta histórica imagen, antes de que sea tarde.